Jaume Funes actualizó el pasado 11 de diciembre la formación del COPPA sobre Educación no Formal
La acción formativa, promovida por el Grupo de Educación no Formal del COPPA, se centra de forma concreta en conocer la visión de la adolescencia en riesgo y la afectación de la pandemia.
La presentación del Grupo de Educación no Formal que data del año 2018 sirve para encuadrar esta acción formativa que se centra de forma concreta en conocer la visión de la adolescencia en riesgo y la afectación de la pandemia. 
La presentación de la publicación "Lo que meto en mi mochila" como telonera del gran conferenciante Jaume Funes, ofrece una visión de unión entre el enfoque del desarrollo positivo adolescente con el aprendizaje de valores y competencias en el contexto de la educación no formal y su relación demostrada en la mejora de la autoestima y socialización. 
Jaume Funes, reconocido psicólogo, periodista y autor de numerosas publicaciones sobre adolescencia, presenta una visión actualizada de la diversidad de adolescencias que existen, exponiendo la gran desigualdad producida por la brecha digital (falta de ordenadores, conexiones y aprendizaje). Su intervención se concreta en torno a 3 ejes: 
1. ¿Cómo se educa cuando el mundo cambia? 
A los y las adolescentes les han afectado las medidas que se han tomado contra la covid. En este sentido, Jaume incide en la importancia de actuar siempre conforme al interés superior del/la menor, de descubrir su perspectiva y de ver sus efectos (algunos positivos y otros negativos). No a todos y todas les afecta por igual. 
Primando este interés, nunca deberían cerrar la escuela, ya que, tras el parón de la pandemia la juventud se pregunta: ¿Y yo para que tengo que ir al instituto? Han sufrido privaciones por el cierre de los recursos reglados pero también de los no institucionalizados. 
Ante la pregunta de qué se puede hacer cuando un o una adolescente desafía las normas, como por ejemplo no ponerse la mascarilla, el o la ponente responde sobre la posibilidad de permitir "el tira y afloja" (ignorando si la conducta no es grave y valorando la economía de esfuerzos). De este modo, podemos reducir las ocasiones de conflicto y buscar el momento adecuado para discutirlo y negociar. 
2. La interrelación entre la educación reglada y la no formal 
Toda la jornada es educativa con independencia de dónde se produzca; es un aprendizaje a lo largo y a lo ancho de la vida. Se aprende en todos los contextos. 
La juventud debe sentirse integrada en la escuela y los modos de influir sobre ellos y ellas deben estar presentes en los recreos, en los pasillos, etc. siendo las personas adultas próximas y positivas, mostrando interés y curiosidad por su mundo y confiando en ellos y ellas. 
La escuela es el centro, pero hay que proporcionar lugares y actividades diversos, con dimensiones presenciales y virtuales. 
Los programas no formales sirven para enriquecer su tiempo de oportunidades, aumentar sus experiencias y mejorar su resiliencia. Somos ayudantes del poso de la experiencia, dosis de oportunidad, de relación y de felicidad. 
3. La relación terapéutica 
¿Para qué sirven los psicólogos y las psicólogas si un o una adolescente nunca quiere ir? Debemos acompañar, ir a su lado, estar disponibles. No es un camino lineal… se van tomando decisiones. 
Debemos crear más tiempos de escucha y más sitios de reunión y encuentros. Ir dónde están ellos y ellas e intentar construir su realidad. Promover la singularidad de la atención a través de miradas y seducirles a través de la adecuada relación o rapport. 
Para gestionar los nuevos riesgos, conflictos y normas en los tiempos complicados que tocan, debemos convertimos en referentes. En la adolescencia toca arriesgarse, pero como proceso de su aprendizaje deben conocer las consecuencias de su conducta, responsabilizarse de su impacto y conseguir que se impliquen en sus decisiones.